lunes, 18 de julio de 2011

Ley de seguridad ciudadana – control y criminalización

Aun hablamos de democracia en Colombia, aun pensamos que este gobierno nos garantiza seguridad y bienestar, aun seguimos creyendo lo que nos dice la televisión, aun creemos que la verdadera problemática de seguridad está en el robo de celulares, más allá del dinero que se desaparece en las instituciones del gobierno, más allá de los problemas de corrupción que nos afectan y de las mafias que participan en estos hechos.


Ahora no conforme con usar la fuerza en contra de las voces de lucha y resistencia que se levantan para reivindicar los derechos que estos sujetos nos quieren arrebatar, se les ocurre legitimar la violencia y las acciones represivas para preservar lo que ellos llaman el bienestar del pueblo. Estas acciones se pueden traducir en un manejo fascista por parte del gobierno, pretendiendo acabar con las manifestaciones sociales y la lucha juvenil. Cada vez más son los derechos que el estado tiene sobre las personas y cada vez son menos las libertades que nos ofrece. En este mundo de globalización, neocolonialismo y reconfiguración del orden mundial, son el proletariado, el campesinado y el estudiantado los más afectados por la reinvención del mercado capitalista y por este mismo motivo es a este tipo de personas a las que se debe dejar relegada del debate sobre esta forma de política mundial. Colombia al ser un país del llamado tercer mundo cumple una función determinada en este modelo, el de ofrecer mano de obra barata y materias primas lo cual afecta a la clase obrera directamente y a los hijos de estos sujetos, jóvenes valientes y con conciencia de clase que van a tomar arremetida contra esta manera de genocidio, jóvenes que están en la mira por parte del estado viéndolos como una amenaza a sus planes. Y en realidad lo son, estas formas de control y sus ansias de callar la voz de lucha e inconformismo es una muestra del temor que les causamos, ya que ellos, a diferencia de muchos otros, saben cuál es el poder de la masa y hasta dónde puede llegar la rabia de los miles de inocentes que hoy lloran a sus seres queridos asesinados a manos de la brutalidad del estado.

Hoy por hoy, hay una manera peculiar y despectiva de catalogar al estudiante, nos ven como vándalos, terroristas y revoltosos pero en realidad ¿quiénes son los terroristas? Nosotros que solo exigimos derechos más que servicios o los soldados que asesinan por mostrar resultados a un régimen de autoridad, represión y coerción, somos acaso peores nosotros por defender los que a muchos les costó la vida conseguir para que nosotros pudiésemos tener o los que desaparecen estudiantes y profesores por alentar esta lucha para que nuestros hijos también las tengan como diría Cortázar es muy importante comprender quién pone en práctica la violencia: si son los que provocan la miseria o los que luchan contra ella.

Pero acabar con la protesta social no es la única razón de esta lesiva ley, ahora quieren endurecer las penas contra los jóvenes por y aun mas, quieren judicializar a los menores de edad. Esto no es un problema de clases sociales como lo quieren hacer ver los medios de comunicación, en realidad esto va mas allá de ser pobre, esto demuestra las fallas del sistema educativo de este país, mientras tanto nos siguen quitando el presupuesto y se lo siguen dando a la guerra  ¿cuántos jóvenes vamos a sacrificar para que esto se detenga?  ¿En realidad esto solucionara las cosas?  Si seguimos como vamos esta arremetida por mantenernos quietos y controlados llegara al punto de tener un policía para cada civil  o un televisor en lugar de cerebro.

Si ellos quieren estigmatizar la lucha estudiantil y deslegitimar el trabajo que hemos realizado durante tantas generaciones para construir nación y crecer de manera realmente independiente, vamos a demostrar que los estudiantes no somos terroristas que mas allá de la capucha y mas allá de los tropeles están las mentes y las ideas de todos y cada uno de los elementos que forman esta lucha, más allá de la imagen que muestran de nosotros esta un futuro que queremos forjar para tener una soberanía y una libertad total. Si ellos están empecinados en seguir manteniendo un estado policial y un territorio militarizado nosotros estaremos empecinados en no callar, en no parar, en no bajar el puño ni la mirada.

Contra la ley de seguridad ciudadana organización y resistencia.

Por: Mario Andrés Rodríguez
III Semestre de Sociología

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