jueves, 30 de septiembre de 2010

COMUNICADO A LA OPINIÓN PUBLICA

Expresamos nuestra profunda consternación ante la noticia de destitución de Piedad Córdoba de su cargo de Senadora, elegida por hombres y mujeres que consideramos que la única vía para poner fin al degradado conflicto social y armado que vive nuestra patria, es una la búsqueda de una solución política y negociada.

Todo el país y el mundo reconocen en Piedad, su condición como luchadora por la paz, los acuerdos humanitarios y por la libertad de todos retenidos en manos de las FARC-EP. Esta destitución es una maniobra más de la ultraderecha colombiana que mientras condena a los luchadores por la paz, absuelve a Sabas Pretelt de la Vega que mediante medios corruptos cambios a la Constitución Política Nacional, quienes se han empotrado en todas las instituciones del Estado para perseguir a los sectores democráticos y populares, que luchan por la paz con la justicia social.

El recorte paulatino de las libertades democráticas en nuestro país, advierte a quienes nos oponemos al recorte de los derechos sociales, las libertades civiles y a la política militarista de Santos, del escalamiento de la persecución y judicialización de la oposición política y los movimiento sociales, que confirma la intencionalidad de la oligarquía colombiana de restablecer el delito de opinión en nuestro país.

Llamamos al conjunto de la sociedad colombiana, a quienes desde otras partes del mundo construyen escenarios de solidaridad con nuestro pueblo, a la comunidad universitaria, sectores sociales, populares y fuerzas democráticas, entre otros, a rechazar esta maniobra del gobierno contra quienes luchan por la paz y la justicia.

En este momentos en que se alardea con un toque de diana el coro de la guerra a viva voz, es pertinente sumar todas las fuerzas del pueblo que consideramos debe cesar el derramamiento de sangre entre colombianos y que debe resolverse en una vía distinta a la confrontación desmedida que ha llevado a los cruentos desenlaces en las que muere población inocente.

Reiteramos a la Senadora Piedad Córdoba nuestra solidaridad y apoyo en este momento de persecución, que se conjura desde la Procuraduría y el establecimiento a fin de lograr criminalizar a quienes la luchan por la paz, el acuerdo humanitario y la solución política negociada al conflicto social y armado que vive nuestro país. Es prioritario unir esfuerzos de todo el pueblo para detener la hora oscura por la que atraviesa la paz en Colombia.

Comité Ejecutivo Nacional
Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios
28 de Septiembre de 2010

viernes, 24 de septiembre de 2010

La senadora Gloria Inés Ramírez insta al Gobierno a instalar mesa de negociación con las FARC

La senadora del Polo Democrático Alternativo (PDA) de Colombia, Gloria Inés Rámirez, manifestó que hay que “dejarse de triunfalismos” e instó al Gobierno de Colombia a seguir trabajando para concretar una mesa de negociación que permita el fin del conflicto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La senadora del Polo Democrático Alternativo (PDA) de Colombia, Gloria Inés Ramírez abogó el pasado jueves por una mesa de diálogo entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y consideró que pese a que la muerte del líder militar de esta guerrilla Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, es un "fuerte golpe" para el grupo insurgente, no significa el fin del conflicto.

"El Gobierno debe reflexionar para buscar una salida política a este conflicto que durante más de 45 años ha perjudicado de manera nefasta a todo el pueblo colombiano", señaló en entrevista exclusiva a teleSUR.

Ramírez recordó las palabras pronunciadas por el presidente del país, Juan Manuel Santos, en relación al "uso de la llave de la paz".

"Este es el momento de hacer funcionar la llave de la paz, como dijo el Presidente (...) Pienso que todos tenemos que contribuir para que en este momento Colombia pueda abrir sus puertas y transite hacia una senda de paz con justicia social", afirmó.

La parlamentaria colombiana reiteró que no cree que la guerrilla atienda el llamado de desmovilización realizado por Santos y señaló que a su juicio, se necesitan reformas estructurales para pacificar al país.

"Puede que se maten dirigentes, pero el problema de raíz se mantiene (...) no olvidemos que el conflicto con la guerrilla se centra en la pertenencia de las tierras, y eso es lo que debe reestructurarse", señaló.

Mencionó otros momentos en los que el Gobierno pensó que "ya había resuelto" otros problemas y por eso instó al "no sensacionalismo" e insistió en la instalación de una mesa de negociación.

"Hay que dejar los triunfalismos y hay que seguir trabajando (...) El hecho militar de contundencia no significa que se haya acabado el conflicto (...) recordemos que lo mismo se dijo con el narcotráfico cuando la muerte de Pablo Escobar (...) o con la guerrilla cuando la muerte de Raúl Reyes (...) todavía Colombia tiene estos problemas", expresó.

La senadora explicó que si bien es cierto el debilitamiento de la guerrilla, en estos momentos es cuando se necesita la negociación pacífica entre las FARC y el Gobierno.

"En estos momentos que vemos una luz necesitamos que se mueva la llave de la paz con mesas de negociación (...) todos los conflictos internos de los países han terminado en una mesa de negociación", añadió.

Víctor Julio Suárez Rojas era el nombre real de Mono Jojoy, tenía 57 años de edad y estuvo vinculado a las FARC desde el año 1975.

Según la información suministrada por el Gobierno de Bogotá, en el operativo también fue dado de baja, Carlos Antonio Lozada, miembro del secretariado de las FARC, junto a otros 20 integrantes del grupo insurgente.

Las autoridades también informaron que se realizaría una operación rastrillo para lograr capturar a al menos a 15 guerrilleros que se dieron a la fuga y que se presume se encuentran heridos.

Este miércoles, las FARC habían emitido un comunicado reiterando su disposición de iniciar un diálogo con el Gobierno de Colombia y lograr una salida política al conflicto armado que se ha mantenido desde hace más de cuatro décadas.

Septiembre 24 de 2010 | 07:09 AM. | Noticias
teleSUR

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Un niño de 15 años hace añicos la Seguridad Democrática en Colombia

Colombia sigue siendo un país de paradojas y hechos macondianos. En el país del realismo mágico suceden las cosas más inverisímiles y locas. La cotidianidad está llena de imprevistos. Cualquier cosa puede ocurrir y ya casi nada logra asombrarnos. Es el país del Sagrado Corazón de Jesús y de Gabriel García Márquez. El país del Plan Colombia y el Plan Patriota. Y de militares y mercenarios yanquis que andan como Pedro por su casa controlándolo todo.
Colombia es uno de los países más militarizados de América latina y el gasto en la llamada seguridad alcanza cifras económicas astronómicas. El aeropuerto internacional El Dorado de la ciudad de Bogotá se supone es uno de los aeropuertos más estrechamente vigilados del mundo. Y no debería ser para menos. El problema del narcotráfico así lo obliga. Por estas razones centenares o quizás hasta miles de personas han sido detenidas intentando sacar narcóticos hacia el extranjero.

Uribe se ufana ante el mundo por los resultados de la política militarista de la seguridad Democrática. Argumentó su intención de una nueva reelección presidencial con el argumento de poder mantener los logros de esta política. Santos se ufana de ser fiel continuador de la misma. Y esta semana en Naciones Unidas hablará de los logros impresionantes de esta política.

Pero en este país militarizado a tope y en un aeropuerto lleno de policías, soldados, agentes secretos, agentes de la DEA y de la CIA, además de informantes y cooperantes un niño de 15 años, sin documentos de identidad, sin tiquete aéreo y sin dinero logró burlar tranquilamente los severos esquemas y anillos de seguridad. Se subió a un avión y alcanzó a llegar hasta Santiago de Chile.

Quien haya abordado un avión en Bogotá hacia el exterior conoce de la rigidez de los controles y las requisas. Que empiezan a la entrada al propio aeropuerto. Hay que mostrar el tiquete aéreo. Luego en el mostrador de la línea aérea viene otra exhaustiva requisa. Luego de esto se llega a la puerta que da acceso al proceso de emigración. Nuevamente hay que mostrar el tiquete y el pasaporte. Luego se hace fila y se pasa por las estrechas y muy vigiladas ventanillas del DAS. El tristemente célebre Departamento Administrativo de Seguridad. Aquí sobran los ojos vigilantes. No solo de quienes están en las ventanillas. Ojos avizores de agentes avizores escudriñan a cada pasajero. A la menor sospecha se es llamado para verificar documentos y justificar las razones del viaje. Luego viene el control de la Aduana. Control manual y control electromagnético. Pasados estos controles hay unos policías que vuelven a hacer un chequeo corporal. Después de todos estos anillos y controles se pasa a las salas de espera. Pero estando en estas se siente la mirada atenta, viva y maliciosa de agentes secretos. Ante cualquier nerviosismo o cualquier sospecha se puede ser llamado a un nuevo control. Bueno, antes de entrar a la sala de espera hay un control de la empresa aérea. Finalmente está el control para entrar al avión. Nueve controles en total. Más decenas de miradas escrutadoras y de seguimientos por los ojos electrónicos de las cámaras internas de televisión.

Todo, todo burlado tranquilamente por un niño de 15 años.

Pero no solo esta inocente aventura deja por el suelo las flamantes políticas de la seguridad Democrática. Las principales ciudades son un polvorín. Los crímenes, robos, asaltos, enfrentamientos de pandillas y otros hechos de violencia se han disparado. Las alarmas están prendidas. Especial atención y alarma causa la violencia juvenil. Tanto que una parlamentaria supuestamente defensora de la niñez ha presentado un escabroso proyecto de ley para triplicar las penas a los niños y jóvenes que delincan.

Es que todo lo quieren seguir resolviendo a punta de bala, tanquetas, fusiles y cárcel.

Y no quieren entender que los problemas de violencia e inseguridad en Colombia son estructurales y reclaman otros esfuerzos y otras soluciones

Septiembre 22 de 2010 | 08:09 AM. | Noticias

Por: Juan Cendales


sábado, 18 de septiembre de 2010

ACCIÓN URGENTE GRAVE SITUACIÓN DE RIESGO PARA LA FAMILIA DEL DEFENSOR DE DERECHOS HUMANOS DAVID RABELO CRESPO

Viernes, septiembre 17 de 2010 La Corporación Reiniciar, denuncia ante las autoridades colombianas, organismos de Derechos Humanos y la opinión pública nacional e internacional, la situación de peligro en que se encuentra la vida de la familia del defensor de derechos humanos David Ravelo Crespo, quien fue detenido el día 14 de septiembre.

HECHOS: 1. El día de hoy, siendo las 10:30 de la mañana, nuevamente el hijo de David Ravelo, recibió una llamada a su celular del número 311 865 2231, advirtiéndole que: “si hacen alguna bulla los vamos a matar”.
2. En horas de la mañana del día de ayer (septiembre 16 de 2010), María Ravelo, prima de David Ravelo Crespo, también defensora de derechos humanos en Barrancabermeja, recibió una llamada a su celular en la que una voz de hombre le advirtió: “ahora sí van a sufrir en carne propia” y colgó.
3. El día miércoles 15 de septiembre, en horas de la mañana, el hijo de David Ravelo Crespo, recibió una llamada a su móvil personal, del número celular 316 652 3257. La voz de un hombre mayor, le dijo: “el hijueputa de su papá se va a pudrir en la cárcel” y colgó. David hijo, devolvió la llamada pero el celular se encontraba apagado.
4. En la noche del martes 14 de septiembre, mismo día de la captura de David Ravelo Crespo, su hijo, se percató que saliendo de su apartamento, un hombre alto, blanco, con corte militar, vestido con sudadera negra, lo observaba con insistencia. David hijo, abordó una buseta y el hombre se subió a la misma, y no paraba de mirarlo. Como medida de protección, David hijo decidió bajarse del vehículo a la altura de la universidad nacional y así evadirlo.
5. El día de la captura de David Ravelo Crespo, apenas este estuvo en poder de la fiscalía, el DAS llamó a sus tres escoltas y los citaron para que ese mismo día entregaran las armas y el carro. Al otro día, los escoltas estaban asignados a otra persona en Barrancabermeja.
6. El 14 de septiembre, día de la captura de David Ravelo Crespo, en las instalaciones del Palacio de Justicia en Barrancabermeja, donde inicialmente fue llevado el defensor de derechos humanos, su prima María Ravelo se encontraba en el lugar junto con la hija de David, quien estaba llorando por la situación de su padre. En el mismo lugar se encontraba Liliana Núñez Mancipe, hija de David Núñez Cala, candidato a la alcaldía que fue asesinado, se burló de la hija de Ravelo, ante el reclamo que le hiciera María Ravelo, para que respetara el dolor de la hija de David, fue agredida por un que acompañaba a Liliana Núñez. Ahora Liliana Núñez dice que la familia de David Ravelo Crespo la agredió y que teme por su vida.
7. 20 días antes de la captura de David Ravelo Crespo, su hijo llegando al barrio donde reside, fue abordado por los ocupantes de una camioneta Ford blanca, sin placas, con vidrios polarizados y que estaba en la esquina de su casa. Al interior del vehículo se encontraban 4 hombres, el conductor se bajó con un arma en la mano y luego otros dos ocupantes le pidieron una requisa. Los hombres, no se identificaron. David hijo, subió al apartamento, y cuando miró por la ventana, vio que la camioneta arrancó.
La gravedad, seriedad y la multiplicidad de amenazas y actos intimidantes en contra de la familia del defensor de derechos humanos, previos y posteriores a la captura de David Ravelo Crespo, indican el alto riesgo al que están expuestos, por lo cual exigimos de las autoridades colombianas:1. Se garantice la vida e integridad física de la familia de David Ravelo Crespo, y se les brinde inmediatamente la protección que requieren.
2. Se emprendan las investigaciones y acciones de prevención tendientes a esclarecer los hechos y determinar los responsables de las amenazas, los hostigamientos e intimidaciones contra la familia del Defensor de Derechos Humanos.
3. Como en la anterior comunicación, solicitamos plenas garantías para la defensa judicial del señor David Ravelo Crespo, así como medidas de protección en el lugar de reclusión, en razón de la persecución de que ha sido víctima en su condición de sobreviviente del genocidio contra la Unión Patriótica y miembro directivo de la Corporación Credhos, organización beneficiaria de medidas cautelares otorgadas en el año 2000 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Corporación REINICIAR
Información de contacto:Teléfonos en Bogotá: (1) 284 0556 – 243 3967

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿Qué les queda a los jóvenes?

En Colombia, parece que le queda poco por hacer a los jóvenes. Morir o morir esa es la opción. Hace días asistimos por los medios masivos de comunicación al espectáculo cruento de la guerra, esta vez en su versión urbana.

El escenario es Medellín y su Comuna Trece, Cali y sus alrededores, Bogotá y sus localidades, Pereira o Dosquebradas, o cualquier parte del territorio nacional. Sin embargo, todas estas ciudades tienen como sus principales protagonistas: los jóvenes. No importa si son de doce o trece años, si tienen o no sueños, si comen o no comen, si estudian o no, lo significativo es que son como tantos otros, maleantes, tendenciosamente peligrosos si están mas arriba y alrededor de la urbe, mas lejos de la opulencia, más cerca de la pobreza, delincuentes, criminales, así se les suele llamar.

La lección para enseñar la paz es muy básica, infestar de unos cuantos hombres las calles, camuflarse, esperar a que aparezcan, rodear, perseguir, disparar. Cuando ya todo está consumado en una nueva página de la visita del Estado, las crónicas, los diarios aparecen para comprobar que la lección está aprendida y que el curso de paz ha cobrado un par de vidas, arrebatando otras tantas para la cárcel. Lo que es consecuencia es causa y con ello todo se justifica.

Se dice que el problema de las ciudades es la deficiencia de la justicia, la falta de seguridad, la movilidad, la falta de espacios para el transeúnte, etc. No se dice que la falta de agua, vivienda, trabajo, salud, educación es quizás unos de los mayores detonantes del descontento social y que la falta de oportunidades es de los problemas más acuciantes de la gran masa que circunda las grandes, medianas y pequeñas ciudades de Colombia. Sinónimos son justicia y balas en la actual política de seguridad democrática.

Sin embargo, el gobierno nacional llama a la “unidad nacional” en medio del desangre de la joven población que muere todos los días a causa de la guerra no declarada del Estado que se libra en las comunas, calles y barrios de nuestro país. No se habla de la necesidad de reconocer efectivamente los derechos de los jóvenes, del derecho a la salud, a la educación, al trabajo digno, a la vivienda, entre otros, por una sencilla razón, porque el sentido de ser joven hoy para la política del gobierno tiene una sola justificación: la criminalización.

No podemos negar que los jóvenes hemos quedado en la encrucijada de la guerra, económica, política y social. No existe punto medio, todos de alguna manera tienen que sobrevivir, rebuscársela, lucharla. Presos en la injusticia, en la desigualdad, llegan las propuestas y las tentaciones de la opulencia, de no tener nada y desearlo todo a la vez.

Inician haciendo mandados, “vueltas”, trabajitos de prueba y cuando el curso está aprobado ya pueden manejar los negocios de los “duros”. Como la vida de los duros, dura poco, ellos asumen en medio de la rivalidad de los aprendices la rápida carrera de administración del negocio y con ello el poder por sucesión de la barriada, de la muchachada que solo sabe disparar, conducir a altas velocidades, contar billetes y hablar duro. Así se la pasan, en ese trabajo informal, de la tanta informalidad que es esta economía real y subterránea, como tantos otros “torcidos” que hacen miles de colombianos para sobrevivir dentro y fuera del país. No obstante, su trabajo es matando y también muriendo, como diría Galeano, porque a ellos que no tienen nada les toca defender lo logrado en la larga carrera que aprendieron en la escuela de la violencia.

En esta dura carrera son pocos los que llegan a los treinta y cuando llegan son pocos los que se quedan o viven para contarlo, porque la deudas en este arduo trabajo se pagan y se sigue pagando en el eterno retorno del círculo violento que se ha desatado a raíz de la profunda desigualdad social, económica y política de nuestro país. A los jóvenes de este país no se les puede seguir dando el trato del popular adagio “al que yerro mata a yerro muere”.

Ad portas de celebrarse el natalicio del poeta uruguayo Mario Benedetti, queremos invocar su reflexión a propósito del tema: Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco? Solo grafiti? rock? escepticismo? también les queda no decir amén/ no dejar que les maten el amor / recuperar el habla y la utopía ser jóvenes sin prisa y con memoria situarse en una historia que es la suya no convertirse en viejos prematuros.


William Monsalve.
Septiembre 17 de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

A la memoria de la joven camarada Norma Patricia Galeano

¡Cómo pasa el tiempo! Hace 16 años fue asesinada por un franco tirador, al parecer integrante del ejército nacional, la estudiante de octavo semestre de sociales de la universidad del Tolima y militante de la Juventud Comunista, Norma Patricia Galeano. Con apenas 23 años y un mundo venturoso por delante, fue cegada su vida por la política terrorista de Estado que impone el régimen capitalista a sangre y fuego en el marco trágico de la represión y la antidemocracia.

Su lucha, sus ideales y convicciones ideológicas y políticas siguen latentes en el corazón fresco de la juventud, en los comunistas y en los demócratas que pensamos que su sacrificio no fue estéril, se ha convertido en semillero de nuevos hombres y mujeres que hoy luchan en diversos escenarios por esos mismos ideales y principios revolucionarios, tal el Polo Democrático Alternativo, que siendo un movimiento de izquierda lucha por la unidad del pueblo, la defensa de la soberanía nacional, la salida política al grave conflicto social y armado que vive la nación hace más de 50 años, pero también lucha contra el Tratado de Libre Comercio, TLC, contra la instalación de las nueve y más bases de Estados Unidos en nuestro país, contra la burda explotación del hombre por el hombre, contra la privatización de la salud, la educación pública y contra el cerril latifundismo.

El trágico hecho sucedió el siete de septiembre de 1994, cuando la protesta de los estudiantes condenaba el magnicidio del senador comunista y director de VOZ La verdad del pueblo, Manuel Cepeda Vargas, solicitaba rebaja al alto costo de las matrículas y condenaba las políticas antipopulares del gobierno nacional. El ejército nacional invadió el campus universitario disparando ráfagas de ametralladora al aire deshojando árboles y sembrando terror. Una bala, quizás fríamente calculada se incrustó a la altura del pecho de la joven estudiante, la insigne camarada y compañera de toda una generación de soñadores con el Socialismo y la justicia social en Colombia.

Un crimen más de Estado que reposa en la cruel impunidad. Crimen que clama justicia, unidad popular y acción de masas. Crimen que no puede quedar en el olvido, ni en la indiferencia de los estudiantes y los jóvenes, crimen que nos llama a triplicar la lucha por la defensa de la educación pública, democratización del alma Mater, calidad y amplitud para que el ingreso a la educación superior no siga siendo un privilegio de unos cuantos. Lucha para que no se siga estigmatizando a la juventud, lucha para que haya empleo digno, presupuesto para la investigación y la ciencia.

Juan Camilo Franco Perdomo escribió un artículo intitulado “Solo se da una Opinión”, el lunes 17 de septiembre de 2007, en el cual destaca con preocupación el desconocimiento de los estudiantes de los hechos que llevaron a la muerte a la camarada Norma Patricia Galeano. Es como decir "la peste del olvido", que nos habla con fluidez Gabrien García Márquez en "Cien Años de Soledad", cuando había que colocarle nombre a todo, precisamente para no olvidarlo. Dice: “La gran mayoría de los estudiantes de la universidad, desconocían los hechos que llevaron a la muerte de Norma Patricia Galeano”.

Por su parte, Libardo Vargas Celemín, profesor asociado de la facultad de educación de la universidad del Tolima, escribió el nueve de septiembre de 2009, una bella crónica titulada: “Llanto por Norma Patricia Galeano”, en la cual relata minuto a minuto los hechos que desembocaron en el asesinato de la camarada y tres estudiantes más heridos por obra y gracia de las fuerzas militares. Además, algunos rasgos de su rica y aplomada personalidad.

Acápites son los siguientes: “Norma Patricia Galeano, octavo semestre de sociales, matrícula de honor, amante de la trova cubana y la salsa, investigadora sobre la violencia en los archivos judiciales del Tolima, monitora del Museo Antropológico, próxima a graduarse, coleccionista de sonrisas y caracolas. Norma Patricia Galeano, luchadora incansable, asistente a cuanta conferencia se programaba en la Universidad del Tolima, UT. Norma Patricia risueña y alegre lleva en sus brazos piedras y residuos de construcción como los únicos pertrechos para derrotar la fuerza de cuarenta cazadores camuflados, nerviosos, azarados, deseando no estar allí, pero de repente sienten que las piedras caen sobre sus cuerpos y el sargento se asusta, se siente atrapado y da la orden. “Disparen al aire, sólo al aire” y aquella tarde de septiembre las ráfagas mutilan árboles, ensordecen, enrarecen el ambiente y los estudiantes se repliegan hasta el muro de los lamentos. Nada pueden las consignas contra el plomo arrasador”…

“Norma Patricia Galeano, 23 años vividos intensamente, lectora de Neruda y de Borges, primeros puestos en sus estudios desde el preescolar, próxima a graduarse y optimista de alcanzar una beca para un postgrado. Norma Patricia la luchadora animaba a sus compañeros para que no desmayaran y devolviera a la fuerza invasora, por momentos se lograba, pero al frente el pelotón se reacomodaba y venía de nuevo el avance”…

“Y Norma Patricia Galeano con sus 23 años de sonrisas, de alegrías, de entusiasmo y rigor en el estudio, avanzaba con su carga de piedras y guijarros. Una mirada de cazador la había seguido en busca del mejor perfil, como en el poema de Lorca: “Ya luchan la paloma y el leopardo”. Y surge la bala asesina de entre la horda de bárbaros. Norma Patricia Galeano se dobla sobre sus piernas, suelta los últimos pedruscos y su voz alcanza a comprender la magnitud de la tragedia: “Me dieron, me mataron”, y el dolor físico se transforma en un rictus, los labios se entreabren para dibujar esa sonrisa de rabia y coraje que la acompañará hasta el hospital, donde la recibimos minutos después con la esperanza de revivirla. La espera es breve, el médico abre la pequeña puerta con las manos ensangrentadas y susurra un “No hay nada que hacer, ya está muerta”…

“Eran las siete, las siete en punto de la noche. Y sobre el mesón de la morgue veo su rostro, acompaño a sus familiares, todavía sonríe, sonríe con rabia, con coraje, con la esperanza de que su sacrificio no se extinga y su memoria pueda derrotar el olvido. Eran las siete de la noche. Lo demás, como en el poema de Lorca, lo demás era muerte y solo muerte”…

Ibagué, septiembre 8 de 2010